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Entre realidad y ficción: ¿Qué hace a “Laciana” especial?

Feixolin-redu

Laciana: Comarca limítrofe cuyo dialecto tradicional era el pachueco, bebiendo sonidos de las Ribas del río Sil y compartiendo ecos  y expresiones de los valles colindantes del Alto Narcea.

¿Qué encontraremos en la comarca de Laciana?

Valles encantadores componen Laciana.

También un pueblo llamado Rioscuro. Éste recibe su nombre por el color del agua que circulaba por el río debido a las explotaciones mineras de carbón en la alta montaña. Así llamaban al Sil al paso por el pueblo. El mismo río que, paradójicamente, abastecía de energía eléctrica a este núcleo debido a la actividad de la central hidroeléctrica. Las mismas aguas que accionan el molino de Sosas de Laciana o riegan las huertas de sus habitantes.

¿Pero qué tiene Laciana que la hace más espectacular que otros valles colindantes? ¿Son sus bosques?

No es cuestión de subestimar el frondoso manto de las montañas lacianegas, ni la biodiversidad que percibimos al paso por sus bosques, no. Y es que esta Reserva de la Biosfera, según la denominan los paleros…ejem…quiero decir políticos, alberga en sus entrañas carballos, olmos, hayas, fresnos, robles, acebos, abedules…y un sinfín de flora vegetal. A pesar de ello, no son sus bosques los que la hacen especial.

¿Qué es entonces?

A medida que nos familiarizamos un poco con el valle y hablamos con sus gentes otras posibilidades se pasaban por nuestras cabezas.

Me pregunté si quizás sería el oso pardo o el urogallo cantábrico, especies todavía presentes en sus montañas, las que hacían Laciana tan especial, ya que ambas se encuentran en peligro de extinción.

Lo comentamos entre algunas compañeras y, a pesar de que valoramos muy positivamente la presencia del oso y del urogallo, empezamos a tener las cosas más claras al hablar con un paisano de Villablino que accedió a mostrarnos algunas peculiaridades de la zona.

Increible la excursión. Comenzamos a caminar junto a unas minas de interior en la base de montaña. Una penita que las hubiesen clausurado sin un trabajo previo de recuperación de la zona y extracción del material minero pues algunas aguas estaban siendo contaminadas por restos metálicos (aún a pesar de que la mina llevaba inactiva más de una década).

Empezamos la ascensión  a la montaña. Antes de introducirnos en el bosque encontramos helechos fosilizados en los pedazos de carbón que cubrían el lateral de la montaña. Más adelante descubrimos que el reino fungi también hacía su aparición sobre el rico manto vegetal de los bosques, bosques que en el pasado alimentaron más cabras que a día de hoy.

En ese momento ¡Pensé que lo teníamos!: Frondosos y diversos bosques, alimento, especies en extinción e incluso riqueza mineral y micológica. ¿Es esto lo que hace especial Laciana? -volvimos a preguntarnos.

Pero no. Tan sólo ascendiendo algunos metros a través del bosque encontramos aún más información que tenía que ser procesada: Un paisaje debastado y debastador, la explotación minera a cielo abierto de Feixolin, que lleva quince años destrozando el valle (…y añaden algunos: “…sin licencia” -a lo que nosotras decimos: “Sin sentido, razón de ser, ni corazón”. Poco importan las licencias si con ellas seguimos dignificando el poder de las élites,  el interés y el lucro privados)

Ciertamente impactadas por el paisaje, la sed y el sol de la montaña percibimos algo nuevo: En los charcos de la mina, aún presentes desde las últimas lluvias en Laciana (donde algunos animales beben muerte pensando que todavía el agua es agua) encontramos unas huellas. Eran huellas de una cría de oso pardo.

¡Lo tenemos! – pensé- ¡Lo que hace Laciana realmente especial es que pueda sobrevivir el oso pardo y todas estas maravillosas especies a pesar de esta barbarie!, ¿Es eso lo que hace especial Laciana?-preguntamos-. Parece que no, que a este paso no podrán sobevivir, y quizás tampoco las personas que habitan el valle y dependen de sus recursos- nos dijeron.

¿Y como es posible? Pues gracias a una situación en que la corrupción se perpetúa, una concentración de poder y recursos y por las insostenibles subvenciones estatales que van a parar a las mismas manos: Vitorino Alonso y otras élites políticas y económicas.

¡Ya lo tengo! Lo que hace especial Laciana es que un grupo de egoístas y corruptos políticos y empresarios, ladrones y expoliadores de recursos, gestionan la organización social y económica de la zona internalizando todos los beneficios y externalizando todos los costes ambientales y sociales.

Pero tampoco podía ser eso…pues ¡Sucede en casi todas partes!…mmm…

Comenzamos el descenso pues teníamos una reunión de colectivos esa tarde y temíamos no llegar a tiempo.

Llegando al pueblo percibimos que algo grande estaba pasando, algo nuevo.

Un grupo de jóvenes arreglaban una casa con sus manos (Alguien decidió cederla no hace mucho a pesar de las dificultades que esto puede ocasionar con los vecinos). Estas jóvenes conversaban con las vecinas sobre alternativas a la minería a cielo abierto, sobre la tradición pastoril perdida. También arreglaban un molino para, algún día, volver a producir pan en el pueblo de harina de molienda propia, quizás comunal. Puede que el cereal provenga en un futuro de unos campos cultivados empleando arados de forma tradicional, con la tracción de los propios caballos que habitan el valle y cuya vida se encuentra amenazada por una mala calidad del agua, entre otras causas.

A pesar del salto cultural, diferentes orígenes y formas de entender la vida, quizás se produzca un progresivo acercamiento entre la gente que un día se plantó bajo el grito S.O.S Laciana y los habitantes que ven en la minería a cielo abierto la única forma de generar empleo y prosperidad en Laciana. Quizás, en lugar de acercamientos sean repentinos choques…(como ya ha sucedido en varias ocasiones).

Sea cual sea el resultado de esta interacción se hace patente la importancia de que exista esta resistencia a la devastación y el expolio en Laciana, voces que defiendan el bien común y duradero frente al interés particular y cortoplacista. Voces desobedientes y críticas no resignadas a la paradoja de que la única opción para la subsistencia de un pueblo sea una montaña gris.

Gracias por la acogida y todo el apoyo a las nuevas y viejas lacianegas!!

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